sábado, 27 de diciembre de 2008
PORQUÉ TODAVÍA NO ME COMPRE UN DVD
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad. ¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces. ¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros? Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... . años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar(porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos! Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables..
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
Ah¡ No lo voy a hacer!Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
Eduardo Galeano
La ¨10¨ ganó Elecciones a tribunales descentralizados en la región 1
Los docentes que integramos la Lista 10 logramos poner en pie una alternativa centrada en la construcción plural y en la democracia. Esto se expresa en el gran número de agrupaciones que han acompañado esta iniciativa. Y la docencia platense apoyó masivamente nuestras propuestas, con más de 2500 votos en el distrito, sacando una diferencia de casi 1000 votos respecto de la lista 50, que se ubicó en segundo lugar. .
Agradecemos la participación masiva de la docencia de la Región 1, que pese a las trabas impuestas desde la DGCyE, que se negó a decretar asueto el día de la elección, concurrió mayoritariamente a expresar su voto. La posición de la DGCyE fue violatoria de nuestro derecho estatutario a elegir representantes, y contradictoria con el carácter obligatorio del voto.
Saludamos entonces a todas/todos los docentes por este respaldo, que nos fortalece para seguir transitando el camino de la Unidad y el Protagonismo de los docentes en defensa de la Escuela Publica y nuestras condiciones de trabajo.
Contactos:
Guillermo García Sec. General Adjunto del Suteba La Plata
Fernando Menéndez Sec. de Prensa del Suteba La Plata
Hector R Gomez . Apoderado lista 10
Volante Tri Bun Ales La Plata 29-11-08 PARA IMPRIMIR[1]
Lista 50 FEB (Petroccini) Lista 1 (La Celeste / Baradel)
Lista 7 (Tribuna Docente)
miércoles, 10 de diciembre de 2008
viernes, 21 de noviembre de 2008
En la ribera
En la ribera
“Nosotros vivimos tras las rejas, mientras los presos están libres”(sic)
de la marcha de Blumberg
Verdades oxidadas
En el debate sobre la “inseguridad ciudadana” se demuestra claramente que tanto en sus enfoques como en sus proyectos, a la burguesía la motoriza el odio clasista en contra de los sectores populares y una desbordante y permanente excitación reaccionaria.no podría ser de otro modo en una sociedad que se asienta en relaciones de producción basadas en la explotación y en la desigualdad.
Los capitalistas, que promueven y participan de este debate, no olvidan ni por un instante que en la sociedad existe una constante guerra de clases y que, en la guerra, no es bueno dormirse en los laureles. Las clases dominantes hacen circular a diario “verdades” recubiertas de oxido -como si se tratara de realidades indiscutibles y novedosas- donde lo que predomina es el odio social.
Mientras conciencia lingüística común, no pueda descifrar los intereses latentes de las clases dominantes detrás de las afirmaciones y alternativas políticas propuestas por los representantes de la burguesía en el gobierno para frenar la ola de inseguridad, el programa de “la derecha” ira consolidando sus hipótesis en forma desbastadora.
Los hombres y las mujeres comunes, aquellos que desde el punto de vista político y mediático han sido bautizados como “la gente”, pagarán cotidianamente los altos costos de trasformarse en víctimas de estas grotescas maniobras políticas.
Los trabajadores y el pueblo, sólo en circunstancias muy excepcionales pueden llegar a comprender que detrás del debate por la inseguridad se expresan cuestiones de profundidad política que los tienen por protagonistas.
La ideología del temor
Cada vez es más evidente, que el fenómeno de la delincuencia no es una cuestión de resolución policial y que, hoy por hoy, se ha transformado en un campo de maniobras donde repercuten las posiciones más reaccionarias de una clase social cuyo único eje y su argumento de mayor peso es la represión.
La apelación al miedo, tiene la virtud de comprometer gran parte de la conciencia y de los sentimientos de las clases populares a intereses ajenos a ellas mismas, y claramente opuestas a reivindicaciones que deberían formar parte del patrimonio social.
El miedo, entra en “la gente” y genera conductas y opiniones subordinadas al engaño, la negación y la violencia social propiciada por los sectores dominantes.
De lo que se trata en esta nueva cruzada, que demanda sangre, es de crear la ficción de un enemigo social emparentado con los sectores que históricamente forman parte de las clases populares y que potencialmente están en condiciones de rebelarse contra el régimen de explotación.
Esta ideología del temor tiene un largo proceso de engendramiento y está asistida por toda una serie de cuadros científicos sociales, que son los encargados de explicar las razones por las cuales la violencia se instala socialmente: a partir de la consolidación de la marginalidad como una opción individual o, a lo sumo, grupal y con una orientación unilateral: de abajo hacia arriba, del suburbio al centro. La indignación que manifiestan los funcionarios del estado y de las clases poseedoras en contra de los “pobres que delinquen”, jamás toma en cuenta que la violencia y la opresión es lo que justifica la existencia del estado capitalista.
Vivir al margen (en la ribera)
Las políticas de hambreamiento sistemático, precariedad laboral, desocupación y recortes de los “gastos sociales”, hunden a sectores cada vez más numerosos de la población dentro de una dimensión de barbarie planificada. El “ejercito de reserva”, armado originalmente por la burguesías para atentar en contra del salario del trabajador ocupado ha tomado un carácter permanente y amenaza con incrementarse en los próximos meses y años.
Sin embargo para los capitalistas “vivir al margen” (en la ribera) no es un producto del capitalismo, para la burguesía es una construcción voluntaria.
“La ribera”, bajo el capitalismo, se forma y se explica como una conspiración delincuencial que tiene una única función: ocultar y proteger a los delincuentes necesitados de guaridas donde amontonarse después de sus fechorías. Pasando de esta manera de ser el producto que expresa un régimen de profunda desigualdad, a ser la opción y el convencimiento que anida en un grupo de argentinos y latinoamericanos por una forma de vida que nadie quiere.
Los poetas le pueden cantar a la ribera, adulando una diferenciación cultural, como si se tratara de una tribu suburbana más, pero en definitiva no es más que la radiografía de todo un régimen político profundamente desigual y acabado.
Andar derecho
Mientras el terror se va apoderando de las conciencias de los sectores de clase media amenazados por las plagas sociales inherentes al funcionamiento del régimen capitalista, la situación política se agravará y el avance de la posiciones de la reacción serán una constante. En este sentido, el kirchnerismo y la centroizquierda, no tienen una política para frenar este avance derechista, que se justifica en la falta de seguridad, sino que, por el contrario, son la causa del fortalecimiento de estas posturas.
Ahora está de moda identificar a la delincuencia en el rango que se ubica entre la indigencia y la línea de la pobreza. Esto, no es menor, da la base de sustentación para los que pretenden reconocer el robo y el asesinato como resultado del resentimiento de los sectores empobrecidos de la sociedad en contra de los que se ganan la vida honestamente.
El rango socioeconómico da cuenta también del enemigo más buscado: pobre, radicado en villas o barrios marginales y en general, joven y menor.
Tenemos así 3 elementos centrales para la elaboración de una estrategia de guerra de clases que sostiene las siguientes hipótesis de conflicto.
Una zona geográfica: “La ribera”; los barrios pobres de capital y suburbanos.
Un enemigo: los pobres.
Un perfil: el joven o el menor, que destruido por el paco, el pegamento y el tetrabrik, se ha convertido en una especie de animal violento y cebado, al que sólo atrae la propiedad privada ajena.
Los vecinos indignados amasan todos estos componentes y elaboran su reclamo, auspiciados por la “inescrupulosa derecha que pide mano dura y balas a los delincuentes”.
El “progresismo” no ayuda, explicar la delincuencia en términos de la injusta distribución de la riqueza y de falta de oportunidades para los más jóvenes; no cambia un ápice a las hipótesis de conflicto elaboradas por la derecha. Deberían explicar el porque en medio de un cuadro de pobreza que alcanza a 10 millones de personas sólo algunos pocos optan por el delito, mientras la mayoría se conforma en una resistencia pasiva de ganarse el mango diario; mientras que, los últimos y rutilantes hechos de sangre tienen como protagonistas a dueños de mansiones, autos importados y elementos reclutados en las fuerzas de seguridad.
Las alternativas
Por supuesto, que a la hora de discutir alternativas al delito hay diferencias entre derecha y progresismo.
Para la zona de conflicto, la derecha, propicia la militarización o una mayor intervención policial, ejerciendo un poder discrecional sobre vidas y bienes de la población de la ribera.
La centroizquierda, promueve la autogestión de entidades comunitarias y ONGs que generen políticas de saneamiento “que permitan una vida más digna para nuestros pobres”. Estas políticas de autogestión rápidamente caen en desuso o son capturadas para el negociado de punteros que responden a los políticos en el poder. El armado de un “cordón sanitario”, que permita la pobreza digna y feliz, fracasa estrepitosamente “por que la gente no se compromete o porque le gusta vivir así”
Para el enemigo: la derecha propicia las rejas, los muros, las empresas de seguridad privadas y un plan de expulsión sistemática de las ciudades.
Mientras tanto, la centroizquierda plantea la captación clientelar, con políticas subsidiarias del estado (planes sociales, asistencia económica), además de técnicos y profesionales que, como nuevos punteros pedagógicos, expliquen el evangelio de la resignación a la pobreza democrática, esta es un valor superior a cualquier reivindicación popular. Por las dudas, el progresismo también apela a una mayor intervención policial, aunque, eso si, “sin abusos”.
Para el joven y el menor: la derecha se relame en una baja en la edad de imputabilidad, un mayor endurecimiento de las leyes, el gatillo fácil y otras recetas de muerte.
La centroizquierda progresista, por el contrario, declara al joven pobre como una victima y no como victimario, que se ve obligado a delinquir producto de su entorno cultural y falta de proyectos a futuro. En realidad, el progresismo con esto no hace más que seguir reconociendo en los jóvenes y menores pobres, el sujeto social responsable del delito.
Determinados desde la cuna
La baja de edad de imputabilidad a los 14 años, es una cantinela destinada a sacarle presión a los vecinos indignados, que vienen reclamando en movilizaciones callejeras la sanción de leyes penales mas duras en contra de la delincuencia.
La heterogénea tribuna que orienta estas marchas, compuestas por rabinos, ex comisarios, ex militares, ex ingenieros, etc. levanta fundamentalmente posiciones ideológicas que están muy lejos de dar una respuesta a los familiares de los asesinados en hechos delictivos.
El discurso es duro, afectado de planteamientos políticos, que asocian la supuesta protección de los delincuentes por parte de los jueces garantistas y de las leyes permisivas al desenlace de la resolución 125, al costo de los insumos para la industria lechera, a la defensa de las AFJPs y a luchar en contra de que se establezca una doble o triple indemnización para los trabajadores despedidos. Un planteamiento político redondo que no disimula nada.
El sciolismo, en provincia de Buenos Aires, le pone letra a la música que tocan tanto la derecha como la centroizquierda: “pobre soy, robar es mi destino” y determina la impugnación del delito, impugnando a la pobreza, no para terminar con ella, sino… para terminar con ellos. Está determinado.
Bajar la edad de imputabilidad a los 14, o si los dejamos a los 12, es la denuncia de un sistema que está podrido y que ya no tiene más respuestas para los sectores más dinámicos de la sociedad: los jóvenes.
La delincuencia ¿es institucional?
Recién llegado al poder el expresidentes Kirchner denunciaba las redes que unían a la delincuencia con la caja política y policial en los distritos de conurbano bonaerense.
Los vecinos indignados, que en ocasiones van a las marchas de la derecha y defienden las reformas de mano dura sin importarle lo bárbaras y podridas que parezcan, tienen en el imaginario el concepto del chorro cuentapropistas como parámetro.
El infantilismo que rodea sus concepciones represivas se resumen en la consigna de “muerto el perro, se acabó la rabia”; justifican y facilitan la intervención del gatillo fácil, “de última son ellos o nosotros”; aprueban la cultura de la razzia y de la militarización de barrios y asentamientos.
Pero, el chorro cuentapropista que de sus “afanos” incrementa sus bienes y capital es uno de los más graves y peligrosos errores de los vecinos manoduristas. La zona liberada, la comisión a la yuta, el proteccionismo político se pagan.
Si bien no se puede negar la aparición del cuentapropismo, por lo menos en una primera etapa de la “carrera delincuencial” esto no dura. Con el tiempo la mayoría de los delincuentes se “proletarizan” y comienzan a trabajar bajo patrón. Lo mismo sucede con otras actividades ilegales (“laburos” en la jerga callejera): prostitución, juego clandestino, narcotráfico.
Directa o indirectamente el botín termina en mano de representantes institucionales (“si no arreglas sos boleta) Sea mediante comisiones directas, sea cuando el botín termina en manos de los narcos y/o el proxeneta que maneja el negocio con complicidad politico-policial.
Scioli y derecha, intentan tranquilizar el animo de los sectores de clase media, otorgando licencia para que se aplique la mano dura tanto a menores delincuentes como a menores pobres en general; con una idea mas amplia: el acostumbramiento de la mirada social a la militarización de las barriadas y a la represión policial.
La aceptación del cerco de Gendarmería a “Fuerte apache”, la vuelta indisimulada de las razzias, el desalojo de asentamientos y villas, implican el disciplinamiento ciudadano al movimiento de tropas.
La crisis mundial avecina un crecimiento de la conflictividad social. La burguesía, justificada en la cruzada contra la inseguridad, ya ha señalado un enemigo: barrios, villas, asentamientos: el núcleo duro de la pobreza.
La inseguridad, desde hace mucho tiempo es, desde el punto de vista económico, un negocio rentable para muchos sectores con poder.
Ahora, se preparan para ganar una batalla ideológica que los sostenga al frente de un régimen podrido que se cae a pedazos.
Daniel Cadabón
lunes, 17 de noviembre de 2008
A ver si son más perspicaces que los infantes
domingo, 16 de noviembre de 2008
Jornadas nacionales de reflexión musical
1ra JORNADA NACIONAL DE REFLEXIÓN
¿Qué es la música para vos?
¿Arte? ¿Diversión? ¿Cultura?
¿Lenguaje? ¿Negocio? ¿Bien de consumo?
¿Debe ser sólo el mercado el que imponga qué debemos escuchar?
Somos músicos, y para nosotros la música es identidad, es historia,
es memoria. Es vivencia, crónica, testimonio.
Para los músicos, la música es nuestro laburo.
Por eso entre el 17 y el 22 de noviembre, vamos a hacer radios
abiertas, charlas debate, programas radiales y televisivos y
recitales en todo el país, para discutir con vos estos temas.
1) Por una legislación democrática que habilite lugares para
tocar en vivo.
2) Para no tener que "pagar para tocar".
3) Por nuestros derechos artísticos y laborales. Sin músicos se
acaba la música.
4) Por una Ley de Medios que impulse la difusión de nuestra
producción musical.
4) Por la Ley Nacional de la Música.
EL 22/11 LOS MÚSICOS EMPEZAMOS A HACERNOS ESCUCHAR!!!
Sonemos juntos… o sonamos todos!!
Reproducido de
Unión Independiente de músicos de Argentina y Unión de Músicos - CTA
